No voy a volver a caer, joder. Maldita sea, no quiero volver a caer. Aunque deba apoyar mis manos en finas agujas. Aunque deba volver a rasgar mis manos, mi pecho y mis rodillas. Aunque no tenga nada a lo que aferrarme me arrastraré, pero no voy a volver a caer. Maldita sea, ¡no!
25 mayo, 2007
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