10 septiembre, 2006

"Todo se basa en el concepto de acción-reacción..."

Acción: No saludar a alguien. Normalmente cuando voy por la calle no suelo fijarme en quién pasa a mi lado. Por lo que en ocasiones no saludo a alguna gente que conozco.

Reacción: En el peor de los casos la otra persona se lo toma como un signo de que soy altivo o estirado. Para mi gusto esto es lo mejor que puede pasar, porque al fin y al cabo sé que si se lo toma a mal no merece la pena que nos sigamos relacionando. Normalmente cuando se sucede este caso el individuo me reprocha el no haberle saludado, aunque no se percatan de que saludar es cosa de dos. En el mejor de los casos la otra persona no le da importancia.


Acción: Noto que alguien me mira fijamente.

Reacción: Si la persona que me mira fijamente es del mismo sexo suele coincidir que lo hace con cara de pocos amigos. La reacción en este caso es mantenerle la mirada con cara de pocos amigos, provocando que desvíe la mirada hacia otra víctima para llenar su ego.
Si la persona que me mira fijamente es del sexo opuesto pueden darse dos casos. En el primer caso se trata de una chica que no me interesa lo más mínimo. En este caso no me molesto en mirarla. En el segundo caso puede tratarse de alguien que atrae mi atención. En este caso si tengo un mal día, mi penoso estado de ánimo hace que las palabras vergüenza, autoestima e inseguridad pierdan su significado, por lo que mantengo la mirada con mi mejor cara. Si el día es realmente jodido nunca devuelvo la mirada, ya que no me apetece salir herido.


Acción: La apariencia de pasota y posible alternatividad que puede transmitir mi imagen y/o comportamiento de cara al exterior, queda emborronada por la personalidad que adquiero cuando aflora la timidez y/o la inseguridad. Esto suele darse en el primer contacto con gente que no conozco o con gente que no veo desde hace mucho tiempo. Si es del mismo sexo esto no suele ocurrir. Si es del sexo opuesto estoy realmente jodido.

Reacción: Si la persona es del mismo sexo y el primer contacto ha sido bueno, puedo intuir que nos llevaremos bien, si no es así seguramente no volveremos a hablar al menos que las circunstancias lo requieran.
Si la persona es del sexo opuesto, no respondo por la reacción. Normalmente el no poder mostrarme como realmente soy produce un decrecimiento exponencial de mi autoestima, lo que genera un bloqueo mental en el que los resultados son imprevisibles. El hecho de que se de un cierto "feeling" entre nosotros suele ser exageradamente raro.

Aviso: pueden darse taquicardias y sudoración excesiva si la otra persona me atrae física e intelectualmente y es una chica.


Acción: Arriesgándome, hago algún comentario sarcástico (nunca de carácter ofensivo) o de humor negro. Normalmente en ese momento suelo mantener el semblante serio para conocer si la otra persona entiende que se trata de una broma.

Reacción: En el peor de los casos se lo toma en serio, aunque por lo menos ver su reacción puede resultar hasta divertido. En el mejor de los casos la otra persona se ríe o responde con otro comentario del mismo estilo.

Aviso: si la forma de actuar de la otra persona conmuta hacia un comportamiento hostil es mejor avisarle de que es una broma.


Acción: Por cualquier casualidad me presentan a un grupo de gente. Hasta el momento en muchos de los casos no comparto intereses ni conversación con las personas que me presentan ya que suelen estar ligadas al fútbol o al último suceso ocurrido la última vez que se emborracharon. En este caso mi conversación con el grupo es escasa o nula.

Reacción: En el mejor de los casos pasan de mí porque después de mi presentación ya se han olvidado de mi nombre y de que estoy ahí, lo cual es un alivio porque no tendré que verme sometido a una conversación impregnada con el conflicto de intereses. En el peor de los casos intentan hacerme participe de una conversación sobre fútbol. En el momento en que sale de mi boca que no me gusta el fútbol es como si acabasen de ver un billete de quinientos euros. Todo empeora si se inicia alguna conversación sobre música, lo que sumado a lo anterior hace que intente buscar una excusa para evitar por todos los medios dar a conocer mis gustos musicales. Se abre un abismo en cuanto se escuchan las palabras Marilyn Manson, aunque siempre juego con ventaja si digo NIN.


Acción: Hay ocasiones en las que notas que no hay un "feeling" muy especial con otra persona, por lo que suele coincidir que, por casualidades de la vida, nos quedamos un momento solos. En ese momento o yo no digo nada, porque mi faceta de relaciones públicas no está muy desarrollada, o la otra persona cae en los típicos tópicos sobre conversaciones. Yo los odio, porque no me gustan las conversaciones vacías y mi estado de ánimo no es el mejor como para mantener el tipo en esa situación.

Reacción: En el peor de los casos la otra persona piensa que soy de conversación nula y poco interesante, algo que es falso ya que solo es debido a una mala elección del tema de la conversación. En el mejor de los casos nos olvidamos uno del otro a las pocas horas.


No has entendido nada, ¿verdad?. Yo, a veces, tampoco.

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